Miles de mujeres se volcaron a las calles de Verona para protestar contra los ultraconservadores

 

Miles de mujeres provenientes de toda Italia y de Europa se volcaron a las calles este sábado en Verona para protestar por la campaña contra el aborto lanzada por el Congreso Mundial de las Familias que se celebra en la ciudad italiana.

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En el Congreso participan líderes y exponentes ultraconservadores de todo el mundo y cuyo invitado especial es el hombre fuerte del gobierno, el derechista ministro del Interior italiano Matteo Salvini.

Con pancartas divertidas, manos levantadas con guantes de todos los colores y entonando en coro 'ni una, ni una, ni una menos', cientos de mujeres de todas las edades de la organización feminista 'Ni una menos' quisieron dar una respuesta a las propuestas hechas durante el encuentro de las familias.

Entre las propuestas planteadas en el encuentro figuran considerar el aborto un delito, revisar la ley en los países en que ha sido legalizado y prohibir que una pareja del mismo sexo adopte hijos.

La ciudad desplegó un notable servicio de seguridad para impedir el enfrentamiento físico con los representantes de la extrema derecha, que a la misma hora participaban en el encuentro de los ultraconservadores con el viceprimer ministro y ministro del Interior, Matteo Salvini, 'el capitán de los supremacistas', como coreaban sus simpatizantes del grupo Forza Nova, la extrema derecha neonazi, al llegar al encuentro.

Además de su política de mano dura contra la migración, Salvini se ha unido a los líderes tradicionalistas de la iglesia católica en su cruzada por los valores sociales conservadores, lo que ha alarmado a los movimientos feministas y de derechos de los homosexuales.

Una defensa de la familia tradicional que el papa Francisco, quien este sábado inició una visita a Marruecos, considera 'justa y equilibrada', aunque reconoció a los periodistas que lo acompañan en el vuelo papal, que no aprueba 'el método' con que los ultraconsevadores la defienden.

El temor a los enfrentamientos aumentó después de que la víspera, en Padua, a unos 70 kilómetros de distancia, se registraron choques entre militantes antifascistas y la policía, por lo que las autoridades de Verona blindaron la ciudad, sobre todo la zona céntrica alrededor del anfiteatro romano de la Arena y la plaza Bra, donde se celebra el congreso.

-- 'Un orgasmo los enterrará'

A menos de dos kilómetros, en la estación central, bajo un sol primaveral, arrancó la movilización feminista, o mejor 'transfeminista', como reza la enorme pancarta rosada desplegada al inicio de la marcha, la cual contó con el respaldo del mayor sindicato italiano, CGIL .

La marcha contra las ideas 'anacrónicas discriminatorias, retrógradas, homófobas' estuvo marcada por la alegría, los collares multicolores del arco iris, los pañuelos rosados y los cientos de lemas irónicos.

Entre los lemas se destacaron: 'Un orgasmo los enterrará', 'Solas nos morimos, juntas resistimos', 'Libres de decidir', 'Vayan, vayan, en casa están los platos por lavar', 'Defendamos los derecho conquistados'.

Al mismo tiempo circulaba dentro de una jaula el rostro del senador ultraconservador italiano Simone Pillon, patrocinador de un proyecto de ley para abolir la ley de divorcio.

'Aquí desde Verona, lobbys internacionales, como el Congreso Mundial de la Familia y grupos neoliberales están queriendo seguir con sus políticas neoliberales para devolver la promesa de que a cada hombre le corresponde una mujer. Por eso pelean por una familia cerrada que es una máquina de violencia', asegura a la AFP la argentina Marta Dillon, fundadora de 'Ni una menos', quien viajó a Italia junto con mujeres de España, Alemania, Croacia, Suiza, Gran Bretaña, Polonia.

'Este movimiento, que nació como una necesidad en Argentina desde el sur subdesarrollado (?) se potenció en el mundo entero y ahora es un movimiento internacionalista, que no reconoce fronteras, que defiende nuestras vidas del patriarcado', comentó a la AFP en medio de los gritos y coros de cerca 20.000 manifestantes.

Según los medios locales, la mayoría de mujeres llegaron en trenes y buses de distintas partes del país: Milán, Bolonia, Nápoles, Roma.

Entre los asistentes figuraba un grupo de trabajadores del mayor sindicato del país, la CGIL, quienes cantaban el himno de liberación italiano 'Bella Ciao'.

'La abuela partisana y combativa nos lo enseñó, el problema de la mujer es el patriarcado', explica Caterina Ballantinun, sindicalista del sector servicio y comercio.