Beatriz
"Nadie quiere abortar, ninguna lo hace por gusto".
Esta frase me sugiere tantas cosas, en principio. ninguna mujer aborta porque le guste. Todas los hacemos con una carga de emociones e indecisiones tremendas. Siempre son más las razones por las cuales no queremos traer a un hijo al mundo que aquellas por las que sí deberíamos hacerlo. Es tan curioso que las personas en contra asuman que un niño "obligado" a venir al mundo, deba ser el foco de frustraciones, rencor, peso o infelicidad de una mujer sólo por el capricho enfermo de que debe nacer porque ya fue concebido. "Es que puedes darlo en adopción" ¿no es igual o más traumático? Que deba ser adoptado aún cuando tiene derecho a una familia, un ser humano no merece lástima, ni migajas de otros, merece todo y aquel que no puede darle eso, no puedo sentirse menos que con el derecho de no dejarlo ser. Es lamentable, no es la utopía, pero son millones los que padecen las miserias de sus padres. No me quise transformar en uno de ellos.
Aún no sé si resultó, aún tengo dolores de útero, pero no es egoísmo, es incluso compasión.
Tengo un hijo, quedé embarazada de él cuando estaba en los primeros años de universidad, me costó 5 meses asimilarlo y no sabía que existían estos método - (menos mal que los desconocía)-. Es mi hijo el motor de mi vida, sin embargo, en penúltimo año he vuelto a queda embarazada, esto significaba detener la carrera que no detuve antes, esforzándome lo logré, pero esta vez, no podría. Mi hijo tampoco merece que yo le entregue un mundo a medias, quizás, si en el futuro vuelvo a ser madre, será distinto, aún dependo de tantas personas. Aún no termino lo que he empezado y no podría depositar en un hijo mi frustración, mirarlo a la cara y resignarme a no poder culparlo. No merecen la angustia, ni el rencor de una. Merecen el amor. Aún escucho a mi madre, con todo lo que nos quiere, decir: Si yo hubiera hecho esto, si yo hubiera hecho esto otro, estaría con un 1 hijo, bla, bla, bla. Convirtiéndonos además en su terrible error. Sufrí con mi primer hijo porque me habían advertido tanto y sin embargo yo no pude hacer lo correcto. Me costó asimilar que sería madre, que mi mundo cambiaría, incluso más por vanidad que por otra cosa. Me armé de valor, pues veía a su padre triste por mi negación, a veces queriendo él acariciar mi vientre, y yo quitándole esa posibilidad. Me hice cargo y lo traje al mundo como lo único tan mío que había decidido tener. Esta vez, convenimos en que no podríamos en medio de la carera por segunda vez, complicarlo todo, los medios económicos, las posibilidades etc.
Decidimos hacer las cosas como las teníamos contempladas por nuestro pequeño.
Una vez vi como una perra se comió a sus hijos, me angustió mucho verlo, cuando pregunté a un adulto, éste me dijo que no era maldad, sino que instintivamente la perra portegía de sus "depredadores" a sus crías, para ello actuó así, devorándolos.
Creo que físicamente aún no termina, tal vez deba repetirlo pues sangré con coágulos pero aún no sé qué significa ni si ha terminado todo.
|